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Investigando a Niichu

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Investigando a Niichu

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 11, 2011 11:22 am

Había tenido unos días agotadores, sin parar de entrenar ni hacer misiones. Lo único bueno que había sacado de aquel periodo era que había conseguido dominar un par de técnicas muy útiles, además de haber conocido a una kunoichi médica bastante simpática y, por qué no decirlo, interesante. No había podido dormir apenas pensando en ella, en su historia y su descendencia de Hikari Ken, el traidor, rebelde o como se le quiera llamar. Ahora, caminaba adormilado por las calles de la aldea, mientras una brisa ardiente acariciaba sus mejillas, provocando una sensación sofocante. La gente, a pesar de ser aún temprano, andaba ya realizando sus quehaceres diarios, ya que, más tarde, el calor sería demasiado insoportable para que una persona normal pudiera realizar algún esfuerzo notable. Él no era normal, era un shinobi, pero, aún así, a veces se le hacía durísimo trabajar a ciertas horas, bajo el implacable sol del desierto.

Por suerte, aquel día no tenía que hacer nada, así que no se agotaría demasiado. Aún dándole vueltas a Niichu y su historia, decidió indagar algo más, aunque pudiera ser que ella se tomara aquello como una intrusión. Afortunadamente, si no surgía algún imprevisto, la chica no tendría por qué enterarse, así que los contras de aquella decisión eran pocos. Se dirigió entonces hacia la biblioteca de la villa, donde pensaba investigar algunos tomos de historia y prensa que pudiera haber guardada y que contuviera información acerca de la familia de la joven.

Al llegar, habló un poco con la bibliotecaria, indicándole ésta por dónde podía buscar. Se adentró entonces entre los pasillos de enormes estanterías que llenaban el lugar, llenas todas ellas de ejemplares de todo tipo de libros y otro tipo de publicaciones. La mujer le había dicho que buscara por la sección de historia para conocer un poco más los hechos acaecidos hacía diez años, cuando se levantó la revuelta en la villa contra el Kazekage. Así, fue repasando con la vista todos aquellos volúmenes que daban la impresión de pesados y tediosos, hasta que, al final, dio con lo que andaba buscando. Pegó un salto y, usando el chakra, se adhirió al techo de la estancia con la planta de los pies, quedando bocabajo. El libro que andaba buscando se encontraba en un apartado en lo alto de la estantería, pero ahora tenía que encontrarlo, debiendo leer los títulos al revés, algo que le resultó un poco complicado. Desistiendo de aquella idea, se le ocurrió algo mejor; se encogió, apoyando una mano en el techo, y dejó entonces que sus pies se descolgaran, quedando pegado gracias al flujo de chakra que recorría la palma y sus dedos. Colgando de un brazo, le fue más sencillo hallar el volumen, ya que ahora podía leer en condiciones. Alargó la otra mano y agarró el ejemplar, extrayéndolo, antes de dejarse caer al suelo y aterrizar con las piernas flexionadas.

Fue entonces hacia las mesas de lectura y, encendiendo una candela, se dispuso a echar un vistazo a la historia que narraba aquel tomo. Poco a poco, fue descubriendo los entresijos de la revuelta y supo algo más de la familia de Niichu. Al parecer, justo antes de que llegara el momento decisivo, el padre de la joven se retractó, dando marcha atrás, cosa que sus seguidores no aceptaron de ningún modo. Debido a ello, tanto la madre como el hermano de la kunoichi murieron, no falleciendo ella también por poco. Aquello le había aclarado algo más, pero no citaba aún la desaparición de su padre, suponiendo entonces que aquello se trataría de un hecho posterior.

Devolvvió el libro a su lugar de origen y se encaminó hacia el área de prensa, donde, de nuevo, fue orientado por la amable bibliotecaria. Rebuscando entre los periódicos y los recortes sueltos, descubrió la foto de Hikari Ken, reconociéndolo por haber visto ya varias imágenes de él en el volumen de historia que acababa de ojear. Cogió el ejemplar entre sus manos y leyó lo que ponía, esbozando casi de inmediato un gesto de pesadumbre. Volvió a dejar el periódico donde estaba, marchándose luego de la biblioteca con aire pensativo, no sin antes despedirse de la eficiente empleada.

Volvió a su casa, deshaciendo el camino recorrido, con muchas dudas despejadas, pero muchas otras que habían surgido. Lo cierto era que Niichu tenía razón; él no podía entenderla, comprender su dolor, porque era grande y arrebatador, una carga mucho más pesada que la que cualquier persona podría soportar. No obstante, una idea le vino a la mente, dejándole bastante preocupado; ¿sería aquel chakra oscuro la manifestación de la tristeza y la soledad de la joven? ¿De su dolor y su rabia? Al ser alcanzado por aquella técnica, había sentido algo indescriptible, frío y despiadado, como la espada que atraviesa el corazón de un alma en pena. Pero, con todo, aún sintiendo algo de miedo, por decirlo de alguna manera, el misterio que la envolvía hacía que su interés no dejara de aumentar. Quizás tuviera alguna otra ocasión para conocerla más a fondo y quién sabe si llegar a comprenderla…

Fukukiri
Genin

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