Bienvenid@ Invitado a Shinobi Dream, has publicado 0 mensajes, desde el dia que te registraste el .
...

Hoy en dia hay actualmente 49 usuarios, que han publicado 766 mensajes, en 201 argumentos.
Nuestro ultimo registrado es Kahoshi.

Epic Rol: Shinobi Dream fue creado el Sáb Jun 18, 2011 7:10 pm, es decir, lleva exactamente 2369 días de vida.
...

Actualmente el foro no tiene ningun evento planeado, aqui serán colocados los eventos tales como Sagas, Tramas y Actualizaciones que el foro vaya a anunciar, crear y tener.
Últimos temas
» Hyûga Kahoshi
Sáb Ago 06, 2011 1:48 pm por Masamune

» Buscando a Kanda
Sáb Ago 06, 2011 9:51 am por Fukukiri

» Dando un paseo
Sáb Ago 06, 2011 12:17 am por Kikujo

» Ficha de Noctis Nightray [Ninja de la Hoja]
Miér Ago 03, 2011 3:58 pm por Mikku

» Misión: Escoltar al mercader hasta Konoha
Miér Ago 03, 2011 10:50 am por Fukukiri

» Técnicas de Akikaze Fukukiri
Lun Ago 01, 2011 12:52 pm por Narrador

» Amanecer Del Jutsu
Dom Jul 31, 2011 7:07 pm por Masamune

» Mi ficha! Tobi
Miér Jul 27, 2011 9:43 pm por Mikku

» [Duda]Organización Criminal
Mar Jul 26, 2011 3:07 pm por Mikku

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 18 el Dom Jul 22, 2012 8:45 pm.
Afiliados
Endless eclipse

Volviendo al entrenamiento

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Volviendo al entrenamiento

Mensaje por Fukukiri el Miér Jun 29, 2011 11:44 am

Habían pasado un par de días desde el funeral de sus compañeros. Su brazo, antes muy dolorido, ahora estaba bastante mejor. Podía moverlo con casi total normalidad, aunque tampoco era conveniente forzarlo demasiado, no fuera a ser que el corte se reabriera. Aún así, Fukukiri decidió que ya había descansado demasiado y que era hora de volver a entrenar, al menos hasta que le fuese asignada una nueva misión. Se dirigió a las afueras de la aldea y, allí, prosiguió con la práctica de la última técnica que había intentado aprender.

Se había dado cuenta de que apenas había sido capaz de sorprender a aquellos asesinos usando sus habilidades habituales, basadas en la agilidad y la destreza, combinadas con la técnica de replicación. A pesar de ser unos samuráis de segunda categoría, gracias a su superioridad numérica, habían conseguido neutralizar todos sus intentos. Por eso, necesitaba poder ejecutar una técnica que pudiera darle un mayor factor sorpresa, algo que no se esperasen y que fuera difícil de evitar. Justamente, pensaba que la que había dejado a medio entrenar antes de irse a la misión podía ser lo que andaba buscando.

Una vez estuvo en un lugar propicio, bastante apartado, con la soledad necesaria para concentrarse al cien por cien, empezó el proceso. La técnica era conocida como Renkûdan y consistía en expeler una porción de aire comprimido por la boca, de tal forma que se asemejaba a una bala de viento. Debido a su práctica invisibilidad, podía suponer un grave problema para cualquiera que tratara de esquivarla, ya que no sabría con precisión hacia qué lugar se dirigiría el ataque. Además, no requería de ningún sello, por lo que el factor sorpresa era incluso mayor. Uniendo la imprevisibilidad al impacto del ataque, podría lanzarse al momento contra sus enemigos para aprovechar la situación, asestando así un verdadero golpe de gracia.

Como todos en la aldea, su naturaleza de chakra era de aire, así que, en principio, podría dominarla sin grandes dificultades. Sólo tenía que moldear la energía para transformarla en dicho elemento y, después, concentrarlo en su interior para lanzarlo despedido a través de su boca. Así, los primeros ejercicios que realizó fueron de concentración de chakra, como calentamiento, de manera que se puso a subir por las paredes de las construcciones cercanas, afinando así el manejo del mismo. Notaba cómo la energía fluía a través de sus pies y se fundía con todo lo que la planta de sus pies tocaban; sentía cómo, cuando rebajaba el nivel del flujo, parecía despegarse de las superficies verticales, y, cuando lo aumentaba, salía despedido, haciendo piruetas aéreas para caer en buena postura al suelo. Una vez concluida esta fase preliminar, se dispuso a proseguir.

Ahora, lo que debía hacer era cambiar la naturaleza del chakra para transformarlo en aire. A pesar de ser la primera técnica de aquellas características que había intentado dominar, sabía la teoría a la perfección, y lo único que necesitaba era concentrarse y manipular la energía de la manera adecuada. Cerró los ojos y trató de concentrar el chakra en sus manos. Una vez lo hizo, pasó a la segunda fase, intentando transformar dicho flujo en aire. Poco a poco, una suave corriente de viento ascendía hasta su rostro, meciendo sus cabellos. La base la tenía, pero ahora le faltaba conseguir que todo funcionara como un preciso mecanismo de reloj, de manera que todas aquellas piezas del puzle se unieran de la forma adecuada, dando así vida a la técnica.

Se concentró, reuniendo su chakra en el interior de su boca, donde generaría aquellas bolas de viento concentrado. En lugar de dejar escapar el aire que se generaba, intentó concentrarlo, comprimiéndolo, usando una estrategia similar a la que había utilizado para caminar por las superficies verticales. Una vez que notó que la bola había tomado forma en su cavidad bucal, ya sólo faltaba lanzarla. Como había comprobado, el incremento brusco del intercambio de chakra hacía que las cosas salieran despedidas. En este caso, al ser él mismo de mayor tamaño y dominar aquella esfera, podría hacer que fuese ella la que saliese disparada. Liberó suficiente energía como para hacerlo y abrió la boca, provocando que una corriente de viento saliese de su interior, pero no como él había esperado.

Estaba claro que había fallado en su intento y creía conocer la razón. Había perdido el control de la esfera justo antes de lanzarla, de modo que el aire se había dispersado en lugar de permanecer comprimido. Ello se debía al cambio brusco de chakra que debía ejercer para que saliese despedida y, estaba claro, que no iba a ser tan fácil como había pensado; pero él no se rendía tan fácilmente, nunca lo hacía. Era sólo cuestión de práctica y tiempo dominarla, así que volvió a repetir el proceso una y otra vez, mejorando en ocasiones, y, en otras, haciéndolo incluso peor.

Llevaba ya unas horas entrenando y el sol lucía con fuerza en el cielo, castigando con dureza a cualquiera que se atreviera a estar bajo su intensa luz. No obstante, Fukukiri continuaba en su empeño, sin aceptar la derrota, cosa característica de su carácter. Estaba a punto de conseguirlo y, por fin, logró lanzar una esfera lo suficientemente concentrada como para poder considerarse un éxito. La bola impactó contra una pared, haciendo un ruido sordo y causando escasos daños, casi imperceptibles. Lo había conseguido, pero no estaba satisfecho. Por mucho que aquello pudiera considerarse un éxito, se negaba a que su técnica fuese tan imperfecta. Apenas había logrado causar algún rasguño a la madera y estaba claro que de nada serviría si la usaba contra un enemigo en batalla. Por eso, aún permaneció una hora más, llegando a dominar por completo aquella técnica.

¡Fûton, renkûdan! —exclamó.

De su boca, expelió una esfera que salió a toda velocidad, impactando contra un cubo de madera que había colocado en el suelo. Al chocar, la fuerza de la bola provocó que el objeto saliera volando ligeramente, cayendo a un par de metros. Fukukiri sonrió al ver el resultado de su entrenamiento, aunque estaba jadeando y el sudor escurría por todo su cuerpo. Era hora de dejarlo por ahora, pero, por lo menos, había conseguido aprender una técnica que podía ser valiosa para su estilo de combate.

Fukukiri
Genin

Mensajes : 67
Fecha de inscripción : 28/06/2011

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.