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En busca de la mujer desaparecida

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En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Miér Jun 29, 2011 9:49 pm

Salió de la aldea bajo un sol abrasador. La brisa que corría era tan tórrida, que casi quemaba en lugar de refrescar. En aquellas condiciones, sería un milagor que la mujer que andaba buscando lograra mantenerse con vida más de un día. A pesar de que no se hubiera alejado demasiado de la aldea, el hecho de que estuviera desaparecida hacía pensar que, al menos, estaría a unos kilómetros de distancia, sin posibilidad de divisar la villa. Por ello, la extensión de terreno a cubrir era enorme, incluso para un ninja de élite. Si dispusiera de algunos compañeros para llevar a cabo la tarea, aún sería complicado localizarla entre todos. Además, el rastreo en el desierto era muy complicado, ya que las huellas eran borradas tras poco tiempo por efecto del movimiento de las arenas con el viento. En cuanto a su olor, no disponía de ningún animal capaz de detectarlo, así que sólo podía valerse de sus propios sentidos. Con todo esto en contra, inició la búsqueda contrarreloj, que acabaría con un desenlace fatal si no lograba cumplir con el objetivo de la misión.

Mientras corría a toda velocidad, notando cómo el calor extremo hacía mella en su cuerpo, haciéndole sudar y provocando que su garganta se resecase, no podía dejar de pensar en Kaori: ella siempre había sido la mejor del grupo en cuanto a tareas de seguimiento y rastreo se refería, una verdadera kunoichi experta en esas lides. Pero ahora no podía contar con su ayuda y nunca jamás podría; tenía que asumir aquella pérdida y suplir las habilidades de sus amigos caídos con la mejora de las suyas propias. Lo único que tenía consigo era su gran rapidez para recorrer grandes distancias, cosa que iría mermando a medida que avanzasen los minutos, y su intelecto. Con cada grano de arena que escurría del reloj, la vida de aquella mujer se apagaría un poco más, así que no podía dar palos de ciego.

Se detuvo bajo la sombra de una formación rocosa para recuperar el aliento, mientras pensaba acerca de cómo poder encontrar a aquella mujer. Entonces, escuchó un sonido que le era bastante familiar: el graznido de un buitre. Alzó la cabeza y vio a unos cuantos dando vueltas en torno a un punto del desierto, tal y como hacían cuando localizaban una presa. Era cierto que no tenía un animal especializado en rastreo consigo para buscar a la señora, pero podía usar todo lo que estuviese en su entorno para hacerlo; en este caso, unos localizadores de animales moribundos de la propia naturaleza. Si sus deducciones eran correctas, podrían estar merodeando en torno a la mujer, esperando a que esta cayera víctima del agotamiento y poder así darse un festín. Era la única pista que tenía y decidió seguirla, poniendo rumbo a toda velocidad hacia aquel lugar, que parecía quedar aún un poco alejado de su posición.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Miér Jun 29, 2011 10:03 pm

El joven ninja de la arena siguió avanzando en el intenso desierto, dónde las temperaturas podrían acercarse a los 35º grados. Tras muchos pasos persiguiendo al buitre que se encontraba volando por el aire, se podrían divisar pisadas en aquella caliente arena, las pisadas pertenecían a sandalias, podrían ser la señora perdida, pero lo que se era seguro es que aquellas pisadas estaban frescas, así que fuera lo que fuera que haya causado aquellas pisadas, se encontraba cerca del lugar. Las pisadas seguían derecho, y cada vez se hacían más y más frescas, una señal que podría ser buena o mala.

Las pisadas señalaban efectivamente a dónde se encontraban los buitres caminando. Poco a poco, a medida que se acercaba el joven Genin de la arena, se pudo visualizar a lo lejos una persona tirada en el suelo, que bien, podría ser la mujer o no, pero lo cierto es que tenía una capucha de color marrón, típico de las que llevaban los aldeanos o ninjas de la arena. Éste cuerpo tirado en el suelo podría estar muerto, o simplemente bastante cansado a punto de quedar inconsciente, se encontraba acostado de forma que fuera su costado izquierdo que quedara contra el suelo, y así de esta manera se encontraría dándole la espalda al shinobi que seguía acercándose a la posición, por lo que no se podía ver su rostro o alguna parte de su cuerpo, todo estaba cubierto por una capucha. Era bastante extraño que alguién usase una ropa que cubría todo el cuerpo en aquel acalorado desierto.


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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Jue Jun 30, 2011 7:56 pm

Al poco de partir en aquella dirección, fukukiri pudo detectar un débil rastro de huellas, que, poco a poco, fue incrementando su intensidad, hasta estar seguro de que había alguien en aquella dirección. Su intuición parecía haber sido buena, aunque todavía no podía lanzar las campanas al vuelo, ya que podrían ser de cualquier otra persona; no obstante, se dirigían hacia el mismo lugar que sobrevolaban los buitres y ya no le faltaba mucho para llegar. Pronto saldría de dudas.

Finalmente, se topó con una persona tirada en el suelo en el lugar que esperaba. Por su indumentaria, no podía asegurar su identidad, ya que permanecía embozada casi por completo, de espaldas a él. Sabía a la perfección que, por aquella zona, merodeaban muchos bandidos a la espera de tomar por sorpresa a los viajeros incautos y, después de la mala experiencia sufrida recientemente, en la que perdió a todos sus compañeros en una emboscada, toda precaución parecía poca. A pesar de saberse superior a cualquier ladronzuelo de poca monta, no debía relajarse, pues puede que no actuara solo. Se acercó un poco más, quedando a apenas un metro y, entonces, intentó entablar una conversación con la persona, para comprobar si se hallaba consciente:

Disculpe, ¿está usted bien? ¿Puedo ayudarlo? —inquirió, esperando la respuesta.

Si obtenía contestación, en primer lugar se cercionaría por la voz de que fuese una mujer, y luego trataría de seguir conversando para saber a ciencia cierta si era la persona a la que buscaba. De ser un hombre, se mostraría aún más cauto, manteniendo las distancias y previniendo cualquier ataque, con la guardia alta. Si no reaccionaba, se acercaría un poco y la golpearía un poco con el pie, para intentar despertarla, si es que estuviera dormida, para luego pasar a quitarle la capucha y cercionarse de su identidad.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Vie Jul 01, 2011 9:41 pm

La persona, o que simulaba ser una persona que yacía en el suelo cálido en mitad del desierto, no dio respuesta alguna ante el intento de entablar una conversación del ninja de la arena. Pasaron los segundos y no daba respuesta. Parecía estar desmayada. – Te tengo… - Pasó por la mente de un hombre con una ropa ligera escondido entre el desierto. Movió levemente los dedos de sus manos, e hizo que la persona o cosa que estuviera en el suelo se girara, de forma que su cara quedara apuntando al Genin. Aquello era una marioneta, por su rostro, su boca, su madera, era una trampa en pocas palabras.

Ésta marioneta abrió su boca, y seguidamente, lanzó un gas con mucha potencia de expulsión, un gas de color morado tenue, hasta el objetivo, que en éste caso sería el shinobi. Tras lanzar el gas, que con gran seguridad podría ser venenoso, un hombre salió desde una roca grande, cerca de la posición de la marioneta. Movió nuevamente las puntas de sus dedos de las dos manos, y la marioneta se levantó, acercándose a su tirititero. – Veo que conocistes a mi querida amiga, ninja de la arena. – Unas palabras, seguida del ebozo de una sonrisa de seguridad. Se mantuvo a unos 15 metros de distancia del shinobi, esperando atentamente su reacción, y lo que tal vez podría ser, su ataque. También cabía añadir la apariencia del marionetista: un hombre apróximadamente de una altura de 1.67mts, quizás con el poder de un Genin experimentado, y obviamente con las habilidades de un marionetista, pero sus habilidades no parecían pasar de lo básico.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Vie Jul 01, 2011 10:13 pm

La persona tendida no parecía responder y las sombras de los buitres que sobrevolaban el área se proyectaban a su alrededor, girando en círculos, como una espiral premonitoria de muerte. Al acercarse y retirar la capucha, el chico se quedó atónito al descubrir que se trataba de una marioneta embozada, como las que usaban los shinobi de su aldea. ¿Qué hacía allí? ¿Podría ser una trampa tendida por un ninja renegado que se dedicaba ahora a cometer fechorías? El caso es que, de pronto, se giró de golpe hacia él, abriendo la boca, orificio por el que expulsó un gas a presión de un color violáceo, que, por experiencia, seguramente fuera ponzoñoso. Los marionetistas solían utilizar ese tipo de tácticas para sorprender a sus rivales y abatirlos sin apenas resistencia. Fukukiri se dio cuenta rápidamente, pero no pudo evitar que parte del vapor tóxico entrase en su boca. Saltó fuerte, alejándose con toda la rapidez que pudo y conteniendo la respiración. Si no hacía algo, aquel maldito veneno acabaría con él. Entonces, recordó que ahora disponía de una técnica nueva y que, por casual que pareciera, podría serle de utilidad.

Concentró el chakra en su boca y expulsó una bola de aire a presión contra el firme arenoso mientras tocaba tierra, de forma que no llamó mucho la atención. El renkûdan era capaz de comprimir todo el aire de sus vías respiratorias y dispararlo comprimido al exterior, por lo que, al haber logrado contener la respiración lo suficiente, si se trataba de un gas venenoso, se habría librado de sus efectos. Casi de inmediato, un tipo desconocido apareció de detrás de una formación rocosa, quien, moviendo sus dedos de titiritero, llevó la marioneta a su lado. Estaba claro que, después de aquel ataque sorpresa, estaba muy confiado acerca del efecto de su veneno, ya que los marionetistas solían permanecer ocultos siempre que podían, debido a que eran vulnerables. Al dejarse ver, era evidente que contaba con que aquel arma letal hiciera su efecto y redujera a Fukukiri, mermando sus capacidades. Tras un comentario que denotó la confianza que tenía en su ataque furtivo, sobre todo por la sonrisa, pareció esperar a que él tomara la iniciativa. No sabía qué nivel podría tener aquel desconocido, pero tampoco parecía un maestro del dominio de las marionetas, ya que tenía que utilizar trampas para debilitar a sus oponentes.

¿Quién eres? —inquirió Fukukiri, dejando unos segundos para que el tipo tuviera ocasión de responder. Luego, recibiese información útil o no, añadió—: La verdad es que me dan igual tus intenciones… ¡ya te has convertido en mi enemigo!

Tras aquel pequeño diálogo, si es que se podía llamar así, el gennin cogió un kunai de la cartuchera de su brazo y lo lanzó contra el salteador. Tras ello, desenvainó el ninjaken y corrió hacia la posición de sus enemigos. A pesar de aparentar una acometida en toda regla, atacó a la marioneta, aunque con una agilidad, destreza y fuerza muy por debajo de sus posibilidades. Su intención era simular una confrontación real con el artefacto shinobi, para luego retirarse unos metros. Una vez lograra ese objetivo, fingiría estar cansado, mediante jadeo y una postura poco apropiada. Haría temblar su mano, como si le costase mantener el arma firme, y así dejar ver que el veneno estaba haciendo efecto poco a poco y provocar que su enemigo bajase la guardia.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Lun Jul 04, 2011 3:46 pm

El criminal sonrió. Aún se montraba confiado, ante los ojos de su enemigo. Sólo era un pequeño crío, sería sencillo poder derrotarle. – Morirás, y si no te mato yo, te matará el veneno, nada más queda suicidarte y así evitar mucho dolor en el futuro. – Dejó salir, junto a unas pequeñas risas de burla. Empezó a mover sus dedos, moviendo a la marioneta, pero antes de eso, su enemigo, el Genin, se movió hacía él, específicamente a su marioneta. Éste, desenvainando su ninjaken. Sencillamente, el marionetista movió su “títere”, de modo que sus dedos se dirigieran hacía arriba, que haría saltar a la marioneta y evadir el ataque. El ninja se alejó tras el ataque, y la marioneta cayó al suelo. – Eres muy lento. – Comentó, criticando las habilidades del ninja de la arena.

A los pocos segundos después de aquel ataque, el bandido observó como su rival estaba sufriendo los efectos de su veneno. Estaba cansando, jadeando, pero lo observó como una cara de extraño. La marioneta abrió la boca, y dejó de salir de ésta tres Kunais cuáles misiles, que se dirigían al Genin con velocidad. Y después de esto, la marioneta, siendo manipulada por su dueño, se movería dando otro salto más, pero esta vez acercándose a su enemigo, activando sus dos cuchillas ocultas en sus muñecas, caería contra su objetivo, clavándoselas en el cuerpo con fuerza, e impulso de la gravedad.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 04, 2011 4:23 pm

Parecía que su estrategia estaba teniendo un efecto muy similar al deseado. El tipo se había confiado y parecía dispuesto a rematarle, aunque esbozó una extraña mueca que no acabó de gustarle. Movió de nuevo sus dedos de titiritero, haciendo que la marioneta lanzara un trío de cuchillas a través de la boca. Precipitadamente, logró desviar uno con la hoja de su ninjaken, evadiendo los otros dos dejándose caer al suelo hacia atrás. Aquello había parecido una maniobra torpe, pues cualquier shinobi con un nivel medio hubiera saltado a un lado o repelido los tres kunais sin problemas, pero era justo la impresión que quería transmitir. Seguidamente, el artefacto saltó alto en el aire, sacando unas cuchillas ocultas de sus brazos. Parecía que quería ensartarlo como a un pincho moruno, aprovechando la fuerza extra que le daría la caída. Sin embargo, aquella farsa ya había durado suficiente y había logrado su objetivo. La marioneta estaría suficientemente lejos de su manipulador como para que no pudiera usarla para defenderse. Además, gracias a la estratagema de fingir el envenenamiento, seguramente no se esperaría un contraataque tan fulgurante.

Fukukiri rodó con agilidad a un lado, evitando ser atravesado por las cuchillas del ingenio de madera, para luego ponerse en pie de un salto, apoyando las manos en el suelo. Nada más tocar de nuevo tierra, se lanzó a toda velocidad contra el asaltante, levantando una nube de polvo tras de sí con cada contacto que tenían sus pies con la arena. Sabía perfectamente que aquella criatura animada artificialmente no tendría velocidad suficiente para atraparle, así que, no se andó por las ramas. Lanzó primero un tajo a la altura del vientre, para luego golpearle el pecho con la otra mano y, finalmente, dar un salto por encima de su hombro a la vez que lo degollaba con el ninjaken. Como muchos sabían en la aldea, el gennin no se caracterizaba ni por su piedad, ni tampoco por recrearse demasiado en los combates. Su especialidad era el ataque relámpago, es decir, golpear al enemigo cuando menos se lo espere y evitar que pueda levantarse.

Cuando cayó de nuevo al suelo, se quedó de espaldas a su enemigo, mirándolo ligeramente de reojo, con la cabeza ladeada. No sabía bien si habría podido librarse de su ataque o la marioneta habría efectuado un último movimiento antes de que su controlador cayera, pero no debía bajar la guardia por nada. Sin embargo, esbozó una sonrisa de satisfacción y superioridad y dijo:

Los perros carroñeros del desierto nunca estarán a mi altura.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Jue Jul 07, 2011 5:24 pm

El bandido, observó cómo el ninja rodeaba a un lado, y era lo que esperaba de un ninja cómo él, así que dudarlo, se acercó a su posición, y éste, sabiendo que no podría mover la marioneta a tiempo, soltó los hilos de chakra y realizó sellos apresuradamente y desesperadamente, observando como su enemigo se acercaba a él para acabar con su vida. Su especialidad no era el cuerpo a cuerpo, por lo que seguramente perdería en un combate de Taijutsu contra él. – Kawarami no Jutsu. – Murmuró, qué, para cuando, el ninja de la arena empezó a atacarle, se desvaneció en una nube de humo, intercambiándose por un cactus cercano.

Reapareció al lado de su marioneta que yacía en el suelo, controlándolo de nuevo con más hilos de chakra que aparecieron de las puntas de sus dedos.
– Ya me cansastes… - Exclamó, ahora estaba decidido a luchar en serio. La marioneta, apuntando al ninja de la arena, abrió la boca, y de ésta, salió bastante veneno en gas, pero ésta vez, el veneno era morado, y era mucho más grande, haciendo una gran nube de gas venenoso. – Espero que te mueras con eso… escoria. – Deseó acabar con la vida de su enemigo, pero era bastante resistente cómo para caer ante aquella nube de gas.

Y mientrás, aprovechaba que la vista de su rival sería bloqueada y reducida por la nube, ocultó a su marioneta en otras rocas que se encontraban un poco cerca, y él también se ocultó, mientrás preparaba trampas con Kunais y Shurikens, que se dispararían si su rival se acercara a ellos, pero claro, primero tenía que lidiar con aquella nube de veneno.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Jue Jul 07, 2011 6:23 pm

(Cabrón…) —pensó, notando algunas espinas de cactus clavadas a través de su pantalón que le molestaban. Mirando de reojo, vio cómo el tipo aparecía al lado de la marioneta y volvía a controlarla. Parecía que iba a dejarse de juegos, si es que lo había estado, y se iba a emplear a fondo. Fukukiri sonrió burlonamente ante el comentario de su adversario—. Te cansas rápido entonces. —La marioneta empezó a expulsar entonces el gas venenoso y el chico se encaró hacia ella, mientras se subía el trapo que llevaba al cuello hasta colocarlo sobre su boca y nariz, tapándolas—. ¿Crees que te va a funcionar una cosa que no lo hizo sólo por repetirla muchas veces? —se jactó.

Sabía perfectamente que aquel pañuelo no le protegería del gas, como mucho lo filtraría ligeramente, así que no podía quedarse allí como si nada. Hizo un sello y, aprovechando que su visión estaría bloqueada, al igual que le sucedía a él, creó una réplica con Bunshin no jutsu, dejándola allí. Seguidamente, Se retiró a toda prisa, ocultándose tras la formación rocosa de la que había salido el marionetista. A cubierto y respirando a través de su trapo, apenas respiraría gas antes de que se disipara. Aguardó entonces a que eso sucediera, generando otros dos clones más que mantuvo ocultos en el mismo escondite.

Cuando la humareda fue desapareciendo, la réplica que había dejado en aquel lugar fingía un envenenamiento, como si hubiera pensado que con aquel trapo se salvaría. Se agarraba el cuello con una mano, mientras respiraba sonoramente, con síntomas de asfixia. Era exactamente lo que había hecho anteriormente para tratar de sorprender al marionetista, y, la verdad, no esperaba que cayera dos veces en la misma treta; ése no era del todo su plan. Esperó unos segundos, observando la situación con detenimiento. El titiritero se había ocultado, al igual que su marioneta, así que, seguramente, habría preparado una trampa o estaría esperando a que saliera de su escondite para acribillarle. Ninguna de las dos ideas parecía muy apetecible… Por otra parte, si estaba oculto, tan sólo podría estarlo detrás de otras rocas cercanas, así que, por un lado, sabía dónde debía encontrarse (a menos que estuviera bajo tierra…).

Comenzó entonces una estratagema para cercionarse de la estrategia de su adversario: uno de los clones que permanecían a su lado salió de su posición, dirigiéndose rápidamente hacia las rocas. Al acercarse, las trampas tendidas saltaron y no tuvo mucho más que hacer, salvo explotar en una nube de humo. En ese momento, hizo que la réplica que permanecía en mitad del terreno neutral, fingiendo su envenenamiento, saltara por encima, llegando hasta las rocas y colocándose sobre ellas. Ya se preocuparan, por pensar que la trampa no era realmente una trampa, o simplemente por el hecho de la sorpresa, el último clon se dirigiría hacia ellos siguiendo una trayectoria curva, acercándose por su izquierda, como si intentara pasar más desapercibido aprovechando el aterrizaje del otro bunshin ante ellos. Todo ello formaba parte de una amplia maniobra de distracción, gracias a la cual, Fukukiri tendría vía libre para atacar. Se desplazó en un santiamén, intercambiándose con un cactus situado a la derecha de sus enemigos, un poco retrasado, tal y como él había hecho, y, desde allí, mientras estaría distraído con sus copias, lanzó varios kunais contra él, atacando principalmente a los brazos para dejarlos inutilizados y evitar así que pudiera manipular su artilugio teatral.

¿No te quedó claro cuando dije que un perro como tú nunca sería rival para mí?

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Jue Jul 07, 2011 6:42 pm

- Jeje… - Murmuró, sonríendo y confiado, característico de él. Miró la nube de gas, y pudo observar entre ella, después de unos segundos de que se disipara el gas, al ninja que se encontraba en medio de la nube ya disipada. – Has caído en mi veneno, escoria… - Sonrió, observando lo que podría ser su próximo movimiento, sin embargo, un nuevo rival había aparecido, parecía ser un Kage Bunshin. Aquel señuelo, activó las trampas ya preparadas, haciéndolo explotar en una nube de humo. – Maldición… - Maldijo, sintiendo un poco de rabia. El que estaba en el centro anteriormente, que se suponía que había caído en el veneno, se dirigió hacía él, oculto, lanzándose sobre las rocas. El bandido reaccionó retrocediendo, impactándole una patada en el rostro, para luego observar cómo se desvanecía en humo. Algo malo estaba ocurriendo.

Después de haber acabado, el que parecía ser el real se acercó por la izquierda rápidamente, así que, sonríendo, le lanzó una patada a la boca, impactándosela.
- ¡Te atrapé, idiota! – Expresó, con una sonrisa de confianza que aún mantenía, pero para su mala suerte, desapareció en humo también, pero para cuándo se dio cuenta de la situación, se aproximaron diversos Kunais a su posición, y éste, reaccionando, intentó apartarse, pero dos de los Kunais dieron en su brazo izquierdo, y otros dos en su cintura. – AGH! – Mencionó adolorido. Por el dolor que sentía en el brazo izquierdo se inabilitizaron los hilos de chakra que salían de aquel brazo por los dedos de su mano.

El bandido, sin más y muy herido, retrocedió poco a poco, empezando a sangrar por las partes afectadas de aquellas armas ninjas. Con su mano derecha, empezó a mover a la marioneta, dirigiendo su mirada al ninja de la arena, con una rabia que se podía notar a distancia.
- ¡No me dejas de otra, escoria! G-ghh… - Aún sentía mucho dolor, sin embargo, estaba convencido que ganaría el combate usando su último recurso.

La marioneta se colocó al lado de su dueño y posteriormente abrió cómo un tipo de compuerta en todo su torso, formado por madera. Dentro de ésta, se encontraba la mujer de la misión, amordaza y con la boca tapada. Ésta se retorcía, pues, estaba muy nerviosa, y sudando mucho por el calor que hacía estar dentro de aquella marioneta.
– Je--- - Adolorido, con su brazo izquierdo, lentamente, se desclavó un Kunai de la cintura, dejando sonar un gemido de dolor tras desclavarse el filo de aquella arma, pero sin embargo, intentando mantenerse en pie, colocó el filo del Kunai en el cuello de la mujer, mirando a su enemigo, intentando sonreír para no darle confianzas. – D-da un paso… y acabaré con ella – Se podía notar su dolor por los tartamudeos que empezó a realizar, pero aún le quedaban suficientes fuerzas para hacerle un corte en el cuello al objetivo de la misión, y sabía, que si la asesinaba, el ninja fracasaría en su objetivo.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Jue Jul 07, 2011 7:58 pm

Parecía que aquel tipo no era tan idiota como parecía. Había mantenido a la mujer que debía rescatar escondida hasta que le había hecho falta usarla como escudo humano. Ahora, con uno de los kunais que había logrado clavarle, amenazaba su pescuezo, instando a Fukukiri a rendirse si no cedía ante sus pretensiones. No sabía para qué podría querer aquel shinobi renegado asesinar o capturar a un ninja de su exaldea, pero lo cierto era que le daba exactamente igual. El objetivo de su misión era rescatar a la señora y, si no lo hacía, fracasaría. Por otro lado, si dejaba que ese tipejo se saliese con la suya, cediendo a su chantaje, tampoco podría cumplir la misión, puesto que, seguramente, acabaría muerto. Era un dilema bastante difícil de resolver, pero, mientras reflexionaba acerca de qué hacer, se agachó, sacándose las espinas de cactus que aún permanecían clavadas en su pierna. Era un momento bastante tenso, pero ponerse nervioso no iba a ayudar en nada. Su aspecto era completamente calmado, en silencio, valorando cada una de las opciones.

Está bien, creo que hemos terminado… —concluyó finalmente, incorporándose de nuevo y alzando las manos en señal de rendición.

Sus ojos estaban clavados en el criminal, esperando a ver qué hacía. Seguramente, ahora trataría de usar su marioneta para asestarle un golpe mortal a placer, por lo que tendría que mover sus dedos de titiritero. Justo cuando comenzara aquella previsible maniobra, ya fuera para matarle o para cualquier otra cosa, Fukukiri lanzaría el Renkûdan que estaba preparando en su boca desde hacía unos segundos. Al estar embozado con el pañuelo, su enemigo no se percataría y, al lanzarlo directamente contra su rostro, el trapo quedaría parcialmente pegado a su cara, cegándole, mientras que la fuerza del impacto por sorpresa lo derribaría. Ya tuviera éxito en aquella arriesgada jugada o no, su siguiente movimiento sería desenvainar de nuevo el ninjaken y lanzarse directo a por él, para hundírselo en la garganta. Esto era debido a que, si fallaba, mataría a la mujer, así que tampoco tendría ya sentido guardar prudencia para evitarlo…

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Narrador el Vie Jul 08, 2011 10:17 pm

Miró como el ninja que pertenecía a su aldea anterior se estaba pensando la decisión que tomaría, pero el bandido seguía confiado, sabía que se iba a rendir, y cuándo observó que su rival levantaba las manos en señal de dar la bandera blanca, dejó mostrar una gran sonrisa de oreja a oreja. – Lo sabía. Vosotros, sóis tan inútiles cómo ninjas. – Exclamó, burlándose de él, creyendo que ya tenía la situación a su favor, y seguramente asesinaría al ninja. Movió su mano, e hizo que el torso de la marioneta activara un mecanismo para empujar a la mujer afuera de la marioneta. La mujer cayó al suelo, preocupada y angustiada, sudando mucho por el calor. El marionetista, la sujetó del cuello por detrás bruscamente, y la llevó hasta delante de él, tomándola de rehén, con el Kunai en su cuello. – Ahora… me acercaré a tí… y si te mueves, asesinaré a la mujer, jeje. – Hablaba, pero aún sentía mucha molestia en todo su cuerpo, cada parte de su cuerpo le dolía, ya fuera por los ataques, o por el constante estar en aquel desierto, exhibido al sol.

Se fue acercando, poco a poco, cojeando, el rostro de la mujer, se podía ver en sus ojos que estaba desesperada por salir, estaba cansada, muy agotado, si no moriría por el Kunai del bandido, seguramente, si no fuera rescatada rápidamente, moriría por la deshidratación. Siguió avanzando, hasta quedar en frente del ninja, sonríendo, le observó a los ojos, mostrando mucha confianza en todo momento.
– Ahora… ¡mue---¡ - Pronunció, pero algo lo interrumpió. La mujer, con pocas fuerzas que le quedaban, aprovechó y lanzó un cabezazo atrás, impactando en la boca del bandido, que, por estar muy herido y débil, recibiría sin poder evadirlo, también sin olvidar por la corta distancia. El bandido fue empujado hacía atrás por el cabezazo de la mujer, soltándola. La mujer cayó al suelo por lo debilitada que estaba, y el marionetista también cayó al suelo. Ésta era la oportunidad del Genin para acabar con el criminal de una vez por todas y cumplir el objetivo de la misión, pero sabía que tenía que actuar rápido, para acudir rápidamente al estado de la mujer, y llevarla sano y a salvo hasta la aldea, para que vuelva a ser una civil común y corriente.

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Re: En busca de la mujer desaparecida

Mensaje por Fukukiri el Vie Jul 08, 2011 10:33 pm

Estaba aguardando el momento oportuno para lanzar su ataque con el Renkûdan, pero algo imprevisto sucedió. El criminal estaba tan débil como resultado de su anterior ataque que, aún estando mermada, la mujer fue capaz de asestarle un golpe y desembarazarse de él. Fukukiri se quedó atónito, paralizado durante un segundo, sin poder creer lo que acababa de pasar. Estaba claro que aquel era su día de suerte. Esbozó una sonrisa bajo el pañuelo y tomó a toda prisa el ninjaken de su cinto para, seguidamente, rebanarle el pescuezo a aquella detestable sabandija del desierto. Disfrutó viendo cómo su sangre escurría sobre la arena. Al final, todo había salido con mayor facilidad de la que pensaba, así que, ya no había obstáculo alguno entre él y el objetivo de su misión. Se giró hacia la señora y preguntó:

¿Está bien? —Mientras tanto, volvió a enfundar su arma, aún manchada con el color de la muerte. Enseguida, se acercó y la ayudó a levantarse—. Será mejor que la lleve de vuelta a la aldea, señora. —Se la subió a la espalda y cargó con ella, dirigiéndose de nuevo a la villa, aunque a una velocidad menor, en parte por el peso extra, en parte por el cansancio del combate.

Cuando llegó por fin a la aldea, dejó a la mujer en el hospital, ya que presentaba varios síntomas de mal estado. Tras ello, se encaminó al edificio del hokage y allí notificó que la misión había sido concluida con éxito, para satisfacción propia y de la dirección de la aldea. Ahora, podría descansar un poco, que se lo había merecido.

Fukukiri
Genin

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Re: En busca de la mujer desaparecida

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