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Dando cariño a las plantas

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Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 11, 2011 3:41 pm

Fukukiri se dirigió al hospital, adjunto al cual, se encontraba el herbolario de la villa, donde se cultivaban todo tipo de plantas medicinales. Según el papel que le había entregado el Kazekage, debía ayudar a la encargada del lugar, una mujer ya algo anciana, con las labores de cuidado de las plantas. Nunca había hecho nada relacionado con jardinería, pero nunca era tarde para aprender algo nuevo, así que tendría que fijarse bien en lo que hiciera la señora y seguir todas sus indicaciones al pie de la letra.

Al llegar, preguntó dónde estaba exactamente su destino y en la recepción le orientaron más o menos. Caminó por los pasillos del edificio clínico hasta llegar a la parte trasera, donde había una nueva puerta que daba a un recinto abierto, vallado por unos muros cubiertos de enredaderas y hiedras. El suelo, al contrario que el resto de la aldea, estaba cubierto de hierba y crecían algunas plantas aquí y allá, decorando el lugar a simple vista, aunque tal vez tuvieran otra utilidad. Al fondo, había una especie de invernadero grande que supuso que sería el herbolario. Caminó sobre el verde hasta llegar a la entrada y, cuando abrió la puerta, pudo notar un repentino cambio de temperatura y humedad, creándose un clima sofocante en el interior.

Miró a su alrededor y pudo ver un montón de plantas en sus respectivas macetas, algunas directamente plantadas en el suelo, que no estaba solado. Avanzó entre aquellos pasillos de hierbas, observándolo todo con interés, hasta que la voz de una mujer anciana llamó su atención desde su izquierda, cerca de otra puerta que daba a una sala adyacente. Fukukiri la saludó con la mano y se dirigió hacia allí para presentarse y contarle el motivo de su visita, suponiendo que era la señora a la que tenía que ayudar.

Buenas tardes, señora. Me envía el Kazekage para ayudarla a cuidar del herbolario.

¡Ah, bien, bien! ¡Ven por aquí, jovencito! —exclamó la mujer, abriendo la puerta e invitándole a entrar en la estancia.

El gennin la siguió y pudo notar cómo el ambiente que se respiraba en aquella otra estancia era bastante más agradable. Había algunos armarios y estanterías por las paredes e, incluso, algunos útiles médicos o científicos, como matraces, tubos de ensayo, etc… Aquello parecía una sala de experimentación para las hierbas medicinales. También había algunos asientos dispuestos en torno a una mesa, donde la anciana tomó asiento e invitó a hacer lo propio al ninja. Éste la imitó y esperó a que la mujer le explicara lo que había que hacer.

Yo soy la encargada del mantenimiento del herbolario, ¿sabes? Pero, debido a mi edad y al ambiente extremo que se respira ahí fuera, cada vez tengo más dificultades para encargarme de algunas tareas. Por eso pedí a la villa que mandasen a alguien a ayudarme, hasta que el hospital encuentre a una persona con los conocimientos necesarios para que me ayude en mi labor —explicó.

Entiendo… ¿y qué tengo que hacer exactamente? —inquirió Fukukiri, yendo al grano.

¿No quieres tomar un poco de té antes? —ofreció ella, pero al ver que el chico declinaba, negando con la cabeza, procedió a explicar en qué consistía la misión—: Bueno, tendrás que regar todas las plantas del herbolario, también las que hay fuera. Además de eso, deberás echar este producto en ellas para evitar que los insectos las estropeen y, de paso, arrancarás las ramas que estorben el crecimiento. ¿Lo has entendido? —detalló, dejando sobre la mesa un bote con un líquido de aspecto extraño—. El plaguicida se echa en el agua al regar, así que eso no te supondrá un trabajo extra. Sólo ten cuidado de echar la dosis necesaria o podrías matar las plantas —advirtió.

El gennin asintió con la cabeza y tomó el frasco, saliendo junto a la anciana de nuevo al invernadero. Allí, le entregó una regadera y le indicó donde llenarla, en un pilón que había al fondo del lugar. Con todas las instrucciones dadas, el shinobi se dispuso a empezar con el trabajo, yendo y viniendo del pilón hasta las plantas para recargar el agua de la regadera, en la que echaba un poco de aquel producto químico cada vez que lo hacía. Era bastante duro a pesar de su sencillez, ya que el calor y la humedad pasaban bastante factura, haciendo que el sudor no tardara en aparecer sobre su piel. El trabajo en el exterior fue un poco más llevadero, ya que cuando salía, el aire era más fresco (teniendo en cuenta de que se trataba de la aldea de la arena), así que sentía cierto alivio.

Una vez acabó de regarlo todo, cosa que le llevó más de una hora, empezó a podar las ramas que estorbaban con un kunai, teniendo cuidado de no dañar el resto de la planta. Cuando acabó, metió todos los trozos en una bolsa, salvo algunos que indicó la mujer, ya que dijo que podrían servir como esquejes. Obedeciendo en todo momento sus instrucciones, concluyó el trabajo, dejando los restos de la poda al lado de la puerta del invernadero. Estaba hecho polvo y un poco mareado por aquellas condiciones extremas de trabajo. Ahora, el chico sí que aceptó tomar algo para recuperarse, así que siguió a la señora y tomó encantado aquel te, al que le pidió que le echara algo de hielo.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Lun Jul 11, 2011 4:55 pm

Niichu había salido del hospital, aquel extraño suceso la había dejado bastante extrañada, pensando en quien podía ser aquella niña y por qué parecía estar bastante asustada. Pero ahora mismo no era momento de seguir pensando en eso, así que se acercó al herbolario el cual parecía estar en un buen aspecto, seguramente uno mucho mejor que el que poseía en su última visita.

Antes de adentrarse en el, se estiró, alzando los brazos hacia el aire para después bajarlos a la misma vez que tocaba su largo cabello de color oscuro, el cual esta vez no se encontraba suelto así que su longitud se mostraba en su mayor explendor, llegándo hasta una distancia poco mayor que sus piernas. Cuando se decidió a entrar golpeó el manillar, girándolo y haciendo que la puerta se abriera, dejando que esta se adentrara en el.

Ella ya se hallaba en el interior y todo parecía estar en orden, todo lo contrario al estado en el que se encontraba cuando ella salió, así que supuso que la encargada de ello habría pasado algo más temprano y con suerte podría salvarse de la reprimienda que le tocaría tarde o temprano. Según iba caminando pudo escuchar algunas voces, tal vez habían otros médicos allí, pero no, cuando estubo lo suficientemente cerca pudo escuchar aquellas dos veces con más claridad y las dos las conocía. Una de ellas era la de la encargada del mantenimiento del herbolario, parecía que Niichu no tendría suficiente suerte como para escaquearse hoy de la reprimienda y la otra le recordaba a el shinobi que se había encontrado hace poco, si no recordaba mal, aquel niña se llamaba Akikaze, Akikaze... Fuku... se quedó pensativa algunos segundos mientras recordaba su nombre.

Al recordarlo, se acercó, dejandose ver por la anciana y por el shinobi que la acompañaba. Parecian estar tomando algo de te, aunque era normal, dentro del herbolario había un aire bastante caliente y aunque no era tan fuerte como en el esterior, las corrientes de aire allí eran mínimas. Cuando la anciana la observó, se quedó mirándola de arriba a abajo, la kunoichi volvía a vestir con aquellas ropas tan inapropiadas que ella se negaba a aceptar mientras le decía: - Niichu, deberías respetar más a los demás, esos ropajes no son adecuados para este lugar, bueno... ni para este lugar ni para ningún otro. - Esto lo dijo en un tono algo serio, aunque no había mala intención en sus palabras. Era algo que le solía decir a la joven aunque en el fondo le había cogido algo de aprecio por sus labores. Niichu se dispuso a contestar llevándose la mano a la cabeza, pero antes de que pudiera la anciana continuó hablando - Y ademas, has vuelto a dejar aquella parte del herbolario hecha un desastre, siempre lo dejas igual, te lo digo una y otra vez pero no... nunca me haces caso. - Terminó, la anciana bajando el tono mientras movía la cabeza de un lado a otro, con forma de negación. Cuando Niichu se dispuso a hablar, esta vez sí le contestó limitándose a pedir perdón, disculpándose y pidiendole si podían dejar ese tema para otro momento, ya que se encontraba Fukukiri junto a ellas.

Poco después la anciana volvió a su sitio, estando de acuerdo que no era el momento para hablar sobre aquel tema así que Niichu, aún con la mano en la cabeza dijo: Hola ¿Qué te ha traido por aquí? - Dijo mientras sonreía con algo de curiosidad


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 11, 2011 5:50 pm

Fukukiri se hallaba tomando el té con la cuidadora del herbolario, charlando sobre plantas y asuntos relacionados, cuando, de pronto, vieron cómo una persona asomaba por la puerta. Se trataba de Niichu y, al parecer, por lo que comentó la mujer, no había hecho su trabajo o, al menos, no todo lo ordenadamente que debería. La saludó con la mano, esbozando una sonrisa, mientras la anciana se afanaba en echarle la bronca y ella se limitaba a escuchar, pidiendo luego perdón y haciendo notar que no era el mejor momento para discutir, ya que había alguien delante. El gennin soltó una leve risita y decidió intervenir:

Si me permite el comentario, señora, creo que esa ropa que lleva la señorita Hikari es muy adecuada; aquí hace un calor de mil demonios… mejor que vaya fresquita —observó, fijándose entonces bien en el atuendo de la kunoichi, ya que, en la ocasión anterior, no lo había hecho. Lo cierto era que iba muy ligera de ropa, dando un aspecto provocativo y sensual, pero su estricta educación le había inculcado que no era apropiado hacer comentarios a la ligera acerca de la belleza o la apariencia de las mujeres; siempre había que ser respetuoso y, en ningún caso, babear ante el atractivo de ellas—. Pues vine a hacer una misión; había que regar las plantas y poner esto un poco en orden —respondió a la pregunta de la chica, sin darle más importancia. Luego, se incorporó y cogió otra taza de donde la mujer había sacado las restantes, llevándola a la mesa y sirviendo con la tetera un poco en ella. Tras ello, avanzó hacia Niichu con ella en la mano y se la ofreció—: Te debía una invitación, aunque no sea exactamente como yo había pensado… —dijo, con una sonrisa irónica. Volvió a sentarse donde estaba antes y esperó a que la joven hiciera lo propio, antes de proseguir la conversación—: Así que trabajas aquí, ¿eh? La verdad es que vuestra labor es fundamental para la villa, más incluso que la de los ANBU o el Kazekage; sin vosotras, estaríamos perdidos en caso de necesitar auxilio médico —aseveró, dando gran importancia al conjunto de los equipos médicos de la aldea.

Esperó a que sus interlocutoras hablaran también, mientras observaba a la kunoichi con atención, prestando más atención esta vez a sus rasgos. Se dio cuenta de que se había dejado el pelo suelto, sin llevar aquel lazo y las trabas que portaba la otra vez, de modo que se apreciaba su extensa longitud por completo. Después de una minuciosa observación, clavó su vista en aquellos ojos azules y gélidos, tan hermosos y a la vez tan fríos; aunque, después de lo que había averiguado indagando en la biblioteca, no le extrañaba en absoluto.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Lun Jul 11, 2011 6:33 pm

Poco después de que la anciana terminara de echar la bronca a la kunoichi, Fukukiri intervinió, saludándola y excusando a Niichu por su vestimenta, cosa que agradeció un poco. Después el ninja procedió a contarle lo que hacía en el herbolario además de ofrecerle una taza de té la cual aceptó con agradecimiento. El shinobi continuó hablando y concluyó agradeciendo las labores de las personas que se dedicaban al cuerpo médico de la aldea.

Ella antes de hablar desvió la mirada a su pequeño puesto el cual permanecía más o menos ordenado así que despues de ojearlo miró hacia Fukiri y procedió a continuar con la conversación: - Ya veo... gracias por ayudarnos con las tareas y el té, hasta hace poco esto estaba hecho un desastre. - Dijo con una sonrisa a lo que prosiguió - Tal vez nuestra función sea importante, pero supongo que cada uno tiene su papel.

Al terminar reinó el silencio durante unos segundos, la anciana que también se encontraba allí tenía la mirada perdida y decidió interrumpir, levantándose mientras decia: - Bueno jovencita, espero que esta vez no dejes eso tan desordenado que me ha costado bastante ordenarlo. - Al terminar de despedirse de Niichu se dirigió al joven, dándole las gracias y despidiendose también de el.

Niichu se despidió de la anciana y le dio las gracias, pero no le dio tiempo a decirle algo más ya que se había apresurado a dirigirse hacia la salida mostrando algo de prisa. Cuando se fue la anciana, la kunoichi no sabía que hacer, se había vuelto a quedar sola con el shinobi así que le invitó a que le acompañara hacia su pequeña fracción del herbolario en el que se encontraban algunos de sus experimentos.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 11, 2011 7:00 pm

Niichu se sentó con ellos a tomar un poco de té y continuó charlando, destacando que cada parte de la aldea tenía su función y su importancia. Luego, se hizo un silencio algo incómodo y la anciana se levantó, marchándose apresuradamente, no sin antes despedirse de los dos ninjas. Fukukiri hizo lo propio con amabilidad y vio cómo se marchaba un tanto atropelladamente, como si tuviera prisa por algo, o tal vez sólo quisiera dejarlos a solas. El caso es que una vez estuvieron en paz los dos, la kunoichi le ofreció ir a ver el lugar donde solía trabajar, cosa que él aceptó sin dudar, ya que era muy curioso. Se levantó de su asiento y siguió a la joven, quien le enseñó los experimentos en que pasaba el tiempo.

Debe ser difícil hacer estas cosas; y llevará mucho tiempo… yo no sería capaz —comentó, mientras examinaba de cerca el contenido de un tubo de ensayo que contenía un líquido de un tono ámbar. Luego miró a Niichu de nuevo y se le pasó una cosa por la mente—: Supongo que no tienes una habilidad innata para experimentar como la tienes para sanar, ¿verdad? Eres una ninja médico estupenda, ¿lo sabías? ¡Ojalá hubiera muchas como tú!

Luego, se quedó a la expectativa, observando lo que la kunoichi hacía con atención, sin quitarle el ojo de encima. Se preguntaba, siendo huérfana como era, dónde viviría. Tal vez hubiese heredado algo, aunque teniendo en cuenta que su padre había sido un rebelde considerado traidor por muchos, no creía que fuera gran cosa. Además, habría tenido que gastar mucho dinero hasta entonces para poder alimentarse y vestir, así que no tendría una situación económica muy alentadora.

Oye, Niichu… ¿te apañas bien a nivel económico? Supongo que ganarás algo con tu trabajo, pero… —se interesó, para luego decir—: Si quisieras, podría buscarte un hueco en mi casa; es muy grande y tenemos habitaciones de sobra para invitados —ofreció, esperando la respuesta de la kunoichi, aunque no esperaba que fuera afirmativa.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Lun Jul 11, 2011 8:26 pm

El joven había aceptado bastante conforme la invitación que le había hecho, así que sin esperar más empezó a caminar hacia aquella pequeña fracción del herbolario. Según iban avanzado ella señalaba algunos tubos de ensayos los cuales contenian sustancias de diferentes colores varias de ellas bastante raras y dificiles de formar.

Poco después Niichu se quedó observando una de las mesillas la cual poseía un total de cuatro tubos de ensayos y una nota. Estos tenian una etiqueta en el medio, dándole la información necesaria para saber que sustancia se encontraba en ellos. Ambos, eran venenos que habían recogido algunos ninjas pertenecientes a la rama de marionetistas de la aldea, los cuales eran los mismos que habian dejado aquella nota. Fukukiri, había comenzado a hablar así que esperó a que terminara para continuar con lo que debía hacer hoy. El shinobi solía halagar las habilidades que Niichu poseía para la medicina y esta vez también fue así cosa que Niichu respondió: - Gracias, aunque no creo que sea para tanto... supongo que a cada persona se le da bien hacer algo diferente y no... no se me da tan bien experimentar con esto aunque es bastante entretenido - Añadió mientras sonreia

Después de terminar de hablar se giró y fue en busca de dos sillas de maderas plegables, las cuales situó al lado de la mesa que contenía los diferentes venenos y las dejó, sentándose en una mientras el ninja volvía a abrir otro tema de conversación, este le preguntó por su vida económica llegándole a ofrecer alojo en su casa. Esto último hizo sonreir a la kunoichi, Fukukiri era un chico bastante simpático y posiblemente le llegara a coger afectado si seguian teniendo tanto trato como hasta ahora, pero no podía aceptar una oferta como esa almenos no todavía asi que se limitó a responder: - No estoy mal económicamente, es verdad que no tengo una casa muy grande... pero como vivo sola supongo que es más que suficiente, además... no puedo aceptar algo así sería algo raro... ¿no? - Terminó llevándose la mano a la cabeza.

Seguidamente cogió la carta que se encontraba allí, la desdobló y procedio a leerla mentalmente:

Spoiler:
Buenos días.

Esta carta va dirigida en nombre de Tsuke, uno de los nuevos integrantes de nuestra especialidad. Os pedimos que realizeis un veneno especial con las muestras que os hemos dejado, también hemos oido hablar de sus habilidades curativas así que nos gustaría que nos confirmase su efecto usted misma. Pasaremos por allí en su busca dentro de poco, así que esperamos que lo tenga preparado para entonces. Gracias de antemano por su colaboración.

Cuando terminó de leerla, se giró hacia Fukukiri ofreciéndole asiento mientras decía: - Si quieres te puedo enseñar a hacer algún tóxico... después de todo tengo que preparar uno para mañana. - Al terminar la frase, se quedo mirándolo esperando su respuesta.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Lun Jul 11, 2011 8:58 pm

Llegaron hasta una mesa donde había varios tubos de ensayo y, en medio, una nota, seguramente para Niichu. Ella acercó dos sillas y, cuando le preguntó acerca de si quería trasladarse a su casa, ella declinó la oferta, tal y como él esperaba, haciendo que en el rostro del shinobi se dibujara una leve sonrisa y dijera:

Tal y como esperaba —en un tono desenfadado—. Y supongo que sí, sería un poco raro; según cómo se mire —añadió, acariciándose el pelo por la zona de la sien.

Luego, la joven le invitó a tomar asiento y le ofreció enseñarle a elaborar él mismo algún tóxico, ya que ella debía hacer uno. Aquello era algo muy interesante y, sobre todo, podría serle muy útil usar armas envenenadas en alguna ocasión, así que, aceptó sin pensárselo dos veces. Estuvo sentado al lado de la kunoichi, atento a todo lo que decía y haciendo lo que ella le indicaba para ayudarla con su trabajo, aparte de aprender él mismo a tratar con venenos. Poco a poco, trataba de asimilar lo mejor posible las enseñanzas de Niichu, tomando algún apunte en una hoja en blanco, anotando lo más relevante e importante.

(… tener en cuenta la cantidad relativa respecto a la base acuosa…) —repetía mentalmente, a la vez que lo escribía en el papel. Luego, tomó el tubo de ensayo con el que estaba trabajando y echó unas gotas de una sustancia que la kunoichi le había prestado, haciendo que el agua se tiñera de un tono púrpura. Él soltó una pequeña exclamación y sonrió satisfecho—. Tenías razón, ¡es divertido! —reconoció, mientras agitaba un poco la mezcla.

Y sin querer, rozó la mano de su compañera de investigación toxicológica de manera accidental, aunque la reacción que tuvo fue algo nerviosa, apartándola rápidamente, como si quemara, y desviando la mirada hacia otro lado, disimulando algo que había sido completamente fortuito. Ahora se sentía bastante incómodo, deseando que la tierra le tragara, mientras intentaba no dejar que la joven viera su cara, ya que estaba sonrojado en gran medida por el ataque de pseudopánico que había sufrido al contacto.

(¿Y por qué disimulo? ¿Estoy tonto o qué? ¡Si ha sido sin querer…!) —pensaba, tratando de recuperar la compostura y volviendo a trabajar en el veneno, habiéndose aminorado los efectos del enrojecimiento facial, aunque no desaparecido.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Lun Jul 11, 2011 11:39 pm

Fukukiri aceptó la oferta que la kunoichi le había hecho, había aceptado a observar como ella realizaría el tóxico que le habían encomendado y así de paso intentar crear alguno que le fuera útil en sus futuros combates. El parecía bastante interesado, así que Niichu le colocó varias sustancias nocivas en la mesa para que pudiera ir probando cosas a su antojo aunque ella le guiaría, corrigiéndolo y solucionándole las dudas que tubiera.

Era el momento para que Niichu empezara con sus labores, así que se sacó varios tubos de ensayo, cada uno poseía una sustancia más rara que el anterior prosiguió sacando pequeñas bolsas que contenian diferentes venenos y por último sacó un pequeño medidor con el cual iría calculando la cantidad de los materiales que usaría. Empezó mezclando aquellos venenos que habian traido las personas que le habían hecho el encargo, los cuales eran venenos de diferentes escorpiones que se encontraban a las afueras de la aldea. Cuando los cuatro frascos ya estaban vacios les añadió una sustancia de color rojizo, la cual simplemente funcionó como colorante. Después de varios procesos químicos y la mezcla de varias sustancias el resultado desprendía un olor bastante fuerte, el cual podría ser tóxico así que lo selló y lo dejó junto a los demás aunque no antes de colocarle una etiqueta.

Después de que terminara el veneno que le habían encomendado se quedó en la mesa, observándolo bastante centrada por si se le había olvidado algo que añadir pero algo la distrajo, sacándola de su mundo particular y volviendo al real, Fukukiri le había rozado la mano así que desvió la mirada hacia el, esperando que le dijera algo o le preguntara alguna duda, mientras más le observaba más pudo fijarse en el color de su cara se había tornado algo rojizo y había desviado su mirada hacia otro sitio cosa que extrañó a Niichu.

Así que se levantó de su silla y se colocó detrás de el, apoyando sus manos en los hombros del shinobi a la vez que se agachaba para poder observar lo que había hecho mientras decía: - ¿Qué tal vas... necesitas algo de ayuda? - Le preguntó.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Mar Jul 12, 2011 11:12 am

Notaba cómo lo miraba; notaba sus ojos azules clavados en él, aunque hiciera lo posible por ignorarlos y seguir a lo suyo, disimulando, como si no hubiera pasado nada. De pronto, sintió como la kunoichi se levantaba, pero él ni siquiera miró de reojo; no quería hacer nada que pudiera empeorar lo que ahora mismo le carcomía por dentro. Pero fue entonces cuando, absorto y concentrado en lo que andaba haciendo, notó cómo las suaves manos de Niichu se apoyaban en sus hombros, haciendo que diera un leve respingo por el susto. Ahora estaba mucho más alterado si cabía, sin saber qué decir, pero fue ella la que habló primero, preguntándole si necesitaba ayuda. Fukukiri tardó un poco en contestar, ya que se le había hecho un nudo en la garganta:

¡N-no…! C-creo q-que ya e-está —balbuceó, sin lograr hacer que su voz sonara firme, como siempre. Giró un poco la cabeza y miró una de las manos de la joven, para luego hundir su vista en el suelo, en el espacio que quedaba entre sus dos piernas—. (¿Qué demonios me pasa? ¡Joder… fue sin querer…! ¿Por qué me pongo tan nervioso?) —se preguntaba, guardando un silencio tenso, antes de levantar la cabeza de nuevo y mirar el tubo de ensayo. Lo cogió entonces y decidió que lo mejor era olvidarse cuanto antes del tema, cambiando de conversación—: (¿Cambiar de conversación? ¡Si me está preguntando por el veneno! ¿En qué cojones estoy pensando?) —Se sacudió la cabeza y dijo—: Creo que esto servirá como somnífero, pero no pienso que funcione si hay algún estímulo externo lo suficientemente fuerte como para evitar que se quede dormido. Podría llamarlo droga relajante, ¿no? —comentó, riendo nervioso. Luego, vertió el contenido en un frasquito y lo cerró con un tapón, de manera que no pudiera verterse accidentalmente el contenido. Lo miró atentamente, mientras pensaba—: (Tal vez debería probar a tomar un poquito ahora…)

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Mar Jul 12, 2011 3:53 pm

Niichu se había apoyado en los hombros de Fukukiri, esperando alguna respuesta de el mientras observaba su creación, el empezo a hablar casi balbuceando aunque poco a poco volvió a mantener la compostura, comentando lo que había creado lo que le dió a entender que había hecho una especie de somnifero el cual no debería ser muy fuerte ya que se contrarrestraba con un estímulo externo. Después le puso un nombre el cual era algo curioso pero Niichu tenía otra idea diciéndole: - Y.. ¿Qué tal... tranquilizante? - Dijo mientras escuchaba una extraña risa la cual deberia provenir de su compañero el cual parecía bastante nervioso, tal vez le preocupara algo.

Ella seguía observando la sustancia que había creado, aunque de repente bostezó, apoyando seguidamente su cabeza en el hombro de Fukukiri. Habían sido unas horas bastante extrañas para ella, así que decidió proponer un pequeño descanso: - Oye... ¿Tienes hambre? Creo que voy a pedir algo de comida... después de todo aun no he comido nada - Concluyó levantándose y dando unas leves palmadas en los hombros del shinobi a la vez que esperaba su respuesta.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Mar Jul 12, 2011 4:29 pm

(Tranquilizante… sí, eso es justamente lo que necesito…) —pensó ante la sugerencia de la kunoichi.

De pronto, escuchó un bostezo justo encima de su cabeza y, casi de inmediato, pudo notar cómo algo más se apoyaba en su hombro. Miró de reojo y pudo ver el rostro de Niichu, a escasos centímetros del suyo, con sus ojos azules y hermosos, su piel fina y tersa, su… ¡mierda! ¡Ya estaba nervioso otra vez! Las piernas le temblaban incontrolablemente y la boca se le había quedado seca de repente; ¡y lo peor era que se sentía incapaz de dejar de mirarla! No hizo falta que abriera la boca, ya que fue ella la que habló, diciendo que aún no había comido e iba a pedir algo, invitándole también si le apetecía. Fukukiri trató de controlar los intensos y rápidos latidos de su corazón y, después de que la chica se retirara, palmeando sus hombros, encontró el aplomo para calmarse y respondió:

Bueno, está bien; no tengo nada que hacer… —aceptó él, añadiendo—: Aunque fui yo el que te invitó, ¿recuerdas? Debería ser al revés. —Soltó una pequeña carcajada y se incorporó de su asiento, guardando el tranquilizante que había elaborado, pensando que quizás alguna vez podría servirle. Luego miró a Niichu y dijo—: Iré yo a buscar la comida; tú descansa. —Y le puso la mano en el hombro, manteniendo a raya sus nervios por fin, ya que había recordado la norma básica del ninja: nunca mostrar sus sentimientos—. Por cierto, ¿qué te gusta? —preguntó, esperando a que la joven le dijera qué le apetecía para partir hacia la cafetería del hospital.

Salió del herbolario aliviado de respirar por fin algo de aire “fresco”, ya que el ambiente, a pesar de ser algo mejor en aquella estancia en que trabajaba la kunoichi, era sofocante. Además, se había quitado por fin los nervios ahora que ya no estaba junto a la chica, pudiendo relajarse al fin. No estaba muy seguro de lo que le había pasado, pero ya no importaba. Fuera lo que fuera, aquella sensación de agobio se había ido totalmente, o eso parecía. Llegó a la cafetería y pidió lo que Niichu había dicho, además de algo de ramen con carne para él. Tardaron alrededor de un cuarto de hora en suministrárselo y, cuando se lo dieron, volvió al invernadero con la comida empaquetada en una especie de cajita de cartón fino con un asa. Al entrar, saludó de nuevo a la joven y dejó la comida sobre la mesa que tenía aquellas sillas alrededor, donde habían tomado el té, para luego sentarse y desenvolver su parte, deseando reponer fuerzas después del duro trabajo realizado.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Mar Jul 12, 2011 5:52 pm

Fukukiri le recordó que el que debería invitarla a comer era el, ya que anteriormente lo había hecho así que se ofreció para ir a buscar la comida, preguntándole que comería ella a lo cual contestó: - Como quieras... yo supongo que comeré algo de sushi. - Al terminar su frase, el joven emprendió su camino en busca de la comida. El no debería tardar mucho pero era el tiempo suficiente para que Niichu pusiera a prueba el tóxico que había creado sobre ella misma así que se acercó a su mesilla en donde se encontraba y lo cogió, quitándole el tapón y vertiendo una gota de aquel veneno sobre su mano para posteriormente cerrarlo y colocarlo en su sitio.

Niichu se había quedado observando su mano, la cual se fue agrietando a la vez que empezaba a cambiar de color, su mano se estaba empezando a pudrir y si no era eso, estaba dando unos síntomas bastante semejantes. La kunoichi había retenido una gran parte de su flujo de chakra para así poder evitar una sanación rápida, pero aquello parecía ser bastante doloroso incluso para ella así que pocos segundos después dejó que su habilidad regeneradora empezaraba con su labor. Aquel veneno oponía resistencia ya que había conseguido penetrar en varios tejidos pero al cabo de varios minutos fue destruido haciendo que su mano empezara a regenerarse a gran velocidad.

Cuando el proceso ya había terminado su mano no presentaba ninguna molestia al moverse, pero si se podía notar como la piel de su alrededor se había levantado, formando varias grietas así que se levantó y se dirigió hacia un pequeño botiquín, procediendo a quitarse las pieles muertas de la mano y colocándose un vendaje alrededor de ella hasta que recuperara su estado normal.

Poco después apareció Fukukiri, apenas había pasado un cuarto de hora pero supuso que era más que suficiente para el encargo que había realizado, sentándose en la mesita en la que se habían tomado el te a la vez que depositiva la comida encima de ella. Niichu se acercó y se sentó en una de las sillas que se encontraban al lado de la mesa mientras se dirigía al shinobi: Gracias por tomarte tantas molestias


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Mar Jul 12, 2011 6:12 pm

Cuando la comida estuvo servida y se disponían a comer, Fukukiri se dio cuenta de que había una pequeña botellita en la caja que él no había pedido. La tomó y observó la etiqueta de cerca, dándose cuenta de que se trataba de sake. ¿Les habían echado una bebida alcohólica en la comida? Se habrían pensado que era mayor de edad, aunque no creía que fuera por su estatura… La dejó sobre la mesa y se acercó al armario del que la anciana había sacado las tazas y la tetera anteriormente, buscando un par de vasos, que llevó luego hasta la mesa. Tomó la botella de sake y vertió un poco de su contenido en el suyo, para luego preguntarle a Niichu:

¿Quieres un poco? Tiene poca graduación, así que no creo que nos emborrachemos —omentó, soltando una pequeña risotada. Si la chica aceptaba, le echaría también en el suyo y, si no, la guardaría de nuevo en la caja. En cualquier caso, justo cuando iba a empezar a comer, se fijó en la mano de la kunoichi, que parecía haberse lastimado—. ¿Te has hecho daño? Deja que le eche un ojo —dijo, cogiéndola suavemente a la par que la acariciaba, antes de caer en la cuenta que la experta en medicina era ella. Levantó la mirada y puso un gesto de circunstancias, llevándose la mano a la nuca y riendo nervioso—. ¡Ups, es la costumbre! A mi hermana siempre la curo yo; ella no sabe aún y mis padres no tienen mucho tiempo —explicó, soltando su mano y disponiéndose a comer, tomando los palillos—. ¡Que aproveche!

Comenzó a degustar aquella comida que, para la fama que tenían los hospitales, no estaba nada mal. Era sabrosa y, aunque no se notaba un arte espectacular al cocinarla, sabía bien y era más que comestible. Se notaba que Fukukiri poseía una educación exquisita, ya que se alimentaba de forma comedida, sin grandes excesos ni parafernalias innecesarias, guardando las formas e intentando charlar en todo momento. Sacó algunos temas, sobre la villa y sus gentes, sobre los médicos, sobre los shinobi, sobre el tiempo… vamos, que tenía repertorio para aburrir, pero tampoco quería que la cosa resultara tediosa, así que se contuvo. También bebió algo de sake, notando cómo el licor, pasado un rato, le hacía efecto, notándose más suelto en cuanto a las aptitudes sociales, aunque manteniendo pleno control de sus actos y pensamientos en todo momento.

No se come mal en el hospital, ¿eh? —comentó, después de dar un trago.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Mar Jul 12, 2011 6:54 pm

Fukukiri había traido la comida y después de colocar la mesa tomó asiento, sacándola de su envoltorio y extrayendo una botellita de sake de su interior. El se sirvió un poco y después le ofreció a Niichu pero ella lo rechazó, no le gustaban muchos las bebidas alcoholicas y después de todo ahora mismo se encontraba en lo que sería su trabajo. Poco después el shinobi se fijó en la herida que se había realizado, tomándola de la mano a la vez que la acariciaba aunque segundos más tarde la soltó, a la vez que se disculpaba procediendo a empezar a comer.

La kunoichi no se quedaría atrás, así que sacó el sushi que había pedido y lo situó en la mesa a la vez que se servía un poco de agua en su vaso. Ella empezó a comer educadamente, normalmente no se fijaba en como lo hacía así que no se molestó mucho pensándolo. Ambos fueron conversando durante la comida, la cual la hizo algo más agradable y llevadera. La joven hacía tiempo que necesitaba una compañía así, tiempo atrás habría estado casi siempre sola aunque solía tener algunas compañeras con las de conversar pero no había conseguido confianza con ninguna de ellas ya que era algo reservada en su trabajo.

Al terminar de dar algunos bocados al sushi, se dio cuenta de que Fukukiri le había hecho una pregunta así que tomo algo de agua y le respondió mientras se llevaba una mano a la cabeza: - La verdad esque no sé, siempre suelo comer aquí... - Seguidamente bajo la mano, apoyándola en la mesa a la vez que se quedaba mirandole fijamente a los ojos, para proceder a hacerle una pregunta: - ¿Cuántos años tiene tu hermana? - Preguntó con cierta curiosidad ya que ella había tenido un hermano, pero nunca llegó a conocerlo.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Fukukiri el Mar Jul 12, 2011 8:08 pm

La joven no quiso tomar alcohol, tal vez porque no le gustaba o quizás la ocasión no le parecía propicia. En cualquier caso, pasaron un rato charlando amigablemente sobre varias cosas, conociéndose un poco más. Al parecer, ella solía comer siempre allí, así que no tenía una opinión muy definida sobre si la comida del hospital era buena o no, simplemente, era comida. De pronto, puso la mano sobre la mesa y se quedó mirándole fijamente a los ojos, causando algo de desconcierto y extrañeza en el chico, que se limitó a imitarla, sosteniendo su mirada, y esperar a que dijera algo mientras masticaba un trozo de carne. Por fin, Niichu le preguntó por su hermana y, entonces, Fukukiri recordó que ella había perdido al suyo a una tierna edad, seguramente sin llegar a tener recuerdos claros de él.

Tiene diez años recién cumplidos; se llama Akiko —respondió, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa al venir a su mente la imagen de su hermana pequeña—. Es muy traviesa, ¿sabes? Pero al mismo tiempo es dulce y, bueno… tenemos nuestras peleas, como todos los hermanos —añadió, riendo un poco al final, aunque no demasiado, pensando que tal vez podría sentarle mal o algo. Tomó un sorbo más de licor y luego, tras emitir un ruido aerófono al tragar, volvió a mirarla fijamente, dispuesto a conocerla mejor—: ¿Y tú? ¿Vives cerca de aquí? —se interesó, ya que era de los pocos datos vitales que no conocía de la chica.

Se quedó embelesado con la vista clavada en aquellos hermosos, fríos y misteriosos orbes azules que iluminaban su rostro, como si tratase de ver a través de ellos, como si quisiera abrir una ventana a lo más recóndito de su mente y explorarlo, afrontando lo que pudiera encontrar sin temor. Y, al mismo tiempo, parecía querer que ella pudiera hacer lo mismo. Tal vez fuera consecuencia de haber bebido un poco, pero se notaba más abierto que de costumbre, cosa un poco rara en él, aunque Niichu era mucho más tímida y reservada. Le recordaba un poco a aquellas flores que no habían terminado de madurar y mantenían sus pétalos cerrados, dejando en vilo al que las observa, ansioso por poder ver su belleza en todo su explendor. Sí, de algún modo, ésa era la sensación que le daba al contemplarla.

Yo vivo en el barrio sur, en una casa tradicional con un bonito estanque que mi abuela se afana por cuidar; aunque, con estas temperaturas y el poco agua que cae, te podrás imaginar cómo tiene el jardín a pesar de todo —explicó, correspondiendo a la pregunta que él mismo había hecho después de escuchar su contestación—. Puedes venir cuando quieras si alguna vez necesitas algo —ofreció amablemente, apuntando en un trozo de papel la dirección y dejándoselo sobre la mesa—; a mi abuela le encanta tener invitados. Siempre trata de impresionarlos con una comida especial y exótica —comentó, riendo nuevamente. Después de decir eso, el chico miró el reloj y se percató de que el tiempo había pasado sin que apenas se enterase; tener compañía y charlar despreocupadamente era un buen sistema para matar el tiempo, por lo que parecía. Se incorporó de su asiento y fue recogiendo todo, metiéndolo en la caja de nuevo, aunque ya vacío—. Creo que es hora de que me vaya; ya he terminado con la misión hace rato y no quiero seguir molestándote —determinó, suponiendo que Niichu tendría aún trabajo por hacer—. Descuida, ya tiro yo todo esto, que tengo que deshacerme también de lo que podé —añadió, sonriendo.

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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Mar Jul 12, 2011 11:54 pm

Niichu se había quedado atontada observando los ojos del shinobi a la vez que esperaba su respuesta, el le contestó además había añadido algo de su caracter y de su comportamiento cosa que hizo preguntarse a ella como habría sido su hermano, si hubiera sido alguien protector o simplemente alguien... que estubiera con ella como un apoyo, pero no era el momento de ponerse triste, así que aunque desvió la mirada siguió observándolo sonriendo de vez en cuando dependiendo de los comentarios que el hacia.

- Pues yo... vivo bastante cerca de aquí tal vez a unos cinco o diez minutos andando, ta vez te la enseñe algún día. - Dijo mientras sonreía, para proceder a preguntarle por su vivienda y la localización de ella, Niichu supuso que viviría en una casa bastante grande por lo que había comentado antes y en efecto, no se equivocaba su casa también poseía un estanque del cual se solía encargar su abuela. En el fondo, la kunoichi llegaba a tener algo de envidia de Fukukiri ya que el tenía una gran familia y podía haber experimentado todo tipo de situaciones con ella mientras que Niichu no había tenido a nadie y para colmo la única persona que le quedaba se había suicidado por su culpa.

Poco después de que terminara ese último tema de conversación Fukukiri se despidió, recogiendo todos los envoltorios, procediendo a meterlos en la caja en la que los había traido para tirarlos, diciendo que el mismo se haría cargo de tirarlos ya que tenía que tirar algunas ramas que había podado ya que después de tood estaba allí por aquella misión. Niichu se despidió de el, agradeciendole su visita y ofreciendole una invitación, para que volviera cuando quisiera, después de todo no le venía nada mal tener compañia.

El ninja ya se había ido y Niichu se había vuelto a quedar sola, sentada en aquella mesa, con la mirada perdida mientras sus recuerdos volvían a florecer, haciéndola vagar por su mente hasta los lugares más oscuros de esta, consiguiendo así despejar dudas y hacer que la tristeza volviera a cubrirla por completo. Había decidido abandonar el herbolario aunque antes pasó por su zona de trabajo, colocando cada cosa en su lugar, ordenándolo a la vez que le pasaba un trapo para limpiar algunas manchas.

Al terminar, recogió el veneno que le habían encomendado realizar junto a la carta y salió, abandonando la estancia decidida a perderse por las calles, vagando por ellas como si se tratase de un alma en pena, en busca de algo que pasar el tiempo o almenos intentar despejarse.


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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Ginzuo el Miér Jul 13, 2011 1:44 pm

El viaje del clon de Ginzuo a través del alcantarillado no fue muy largo, pero lo justo para llegar a su límite. Uno de los clones de agua asomó la cabeza por una rendija de la alcantarilla, había llegado al Hospital de la arena, más concretamente al herbolario, echó una mirada hacia todas las plantas que había a su alrededor, observó a una chica de espaldas a él, todo esto durante unos segundos antes de convertirse en agua a causa de la lejanía de su ejecutor.

- Camino izquierdo : Hospital - La información de su localización llegó a Ginzuo, que se encontraba en el interior del alcantarillado, avanzando por el túnel principal...
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Re: Dando cariño a las plantas

Mensaje por Niichu el Miér Jul 13, 2011 6:23 pm

Niichu se encontraba bastante mal, sus recuerdos habían vuelto a formar un manto a su alrededor haciendo que su mente volviera a vagar por ellos, pero algo la distrajo, pudo sentir un chakra que no conocía bastante cerca de ella, así que decidió calmarse y cerrar los ojos a la vez que mantenía un sello para aumentar la concentración. Su visión había cambiado, esta vez tenía una vista aérea, la cual cubria un radio de diez kilometros y en efecto, pudo observar como un chakra se deshacia por el herbolario, pero aquel rastro de chakra no se quedaría ahí, después de observarlo pudo contemplar dos o tres puntos más en la aldea y uno bastante similar pero este no provenía de la misma persona.

Parecía que se encontraban en la parte subterranea, cubriendo los conductos a la vez que se iban separando, uno se encontraba por la zona sur, en los barrios comerciales y el otro... se dirigía al edifcio del Kazekage, así que olvidando sus penas llevó sus manos a la cabeza, enviando una onda de chakra a sus ojos a la vez que salía a toda velocidad del herbolario, acumulando chakra en su pies para incrementar su velocidad.


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Re: Dando cariño a las plantas

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